El proyecto se emplaza en la manzana de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, abordando el subsuelo como un territorio infrautilizado y escasa mente accesible dentro del sistema urbano y arquitectónico existente. Bajo la presencia monumental del edificio, la información y los archivos de la biblioteca se encuentran sepultados en niveles subterráneos, funcionando como soporte técnico más que como espacio público. A partir de esta problemática, el proyecto toma como eje la excavación y reconfiguración del subsuelo, otorgándole un nuevo funcionamiento cultural y público. La intervención se organiza en torno a una “caja negra”, claramente identificada en color naranja, que concentra los archivos más importantes de la biblioteca y actúa como nodo principal del sistema. A su alrededor, se desarrollan nuevos recorridos, espacios culturales y áreas de archivo que conectan superficie y profundidad, transformando el subsuelo en una extensión activa, accesible y habitable de la biblioteca